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    Es fundamental que la higiene bucodental forme parte de tu rutina diaria para mantener unas encías y dientes saludables y evitar enfermedades o complicaciones en tu salud. La base de una buena higiene dental es el cepilllado de dientes, al menos, tres veces el día.

    Sin embargo, esta práctica se pude complementar con el uso de otros elementos de limpieza oral como el hilo dental, el enjuague bucal y el irrigador. Respecto al funcionamiento de este último surgen muchas dudas. Por ello, desde Clínica Dental Doctora Cachero queremos explicarte como funciona y en qué consiste exactamente.

    ¿Qué es un irrigador bucal?

    Un irrigador oral es un aparato adecuado para la limpieza oral complementaria que elimina la placa bacteriana y los restos de comida que se acumulan en zonas de la boca donde el cepillo no llega, como la zona interproximal.

    Este instrumento está especialmente recomendado para pacientes que llevan ortodoncia, puesto que permite eliminar con más facilidad la placa bacteriana que queda entre los dientes y los restos de alimentos adheridos en los aparatos.

    ¿Cómo funciona?

    El irrigador dental limpia y elimina eficazmente las zonas de más difícil acceso aplicando un chorro de agua a presión sobre los dientes y las encías.

    Hay que tener en cuenta que esta técnica de higiene oral en ningún caso sustituye al cepillado, si no que lo complementa con el objetivo de conseguir una mejor limpieza bucal. Es una manera fácil y eficaz de limpiar los dientes, ya que el agua a presión llega a todos los espacios de la boca.

    Para que su uso sea del todo eficiente, es fundamental llevar acabo los siguientes pasos:

    1.Limpiar bien la boca con el cepillo de dientes y el hilo dental antes de usar el irrigador.

    2.Rellenar el depósito con agua y colocar la boquilla.

    3.Ajustar el control de presión. Es preferible comenzar a baja presión e ir regulando durante el proceso.

    4.Introducir el irrigador en la boca. Sobre las encías.

    5.Encender el aparato y direccionar el chorro de agua a lo largo de las encías y entre los dientes. Es conveniente cerrar los labios alrededor de la boquilla para evitar que el agua salga disparada.

    6.Para finalizar, hay que retirar la boquilla y vaciar el agua que pueda quedar en el depósito, secando ambas piezas antes de guardarlo.