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    Una higiene correcta es siempre fundamental para mantener una óptima salud bucodental, pero, además, cobra especial importancia si llevas ortodoncia. En Clínica Dental Doctora Cachero, además de recomendarte que tratamiento ortodóncico se adapta mejor a tus necesidades, también te asesoramos sobre que técnicas de limpieza oral son más adecuadas para cada uno de ellos.

    Ortodoncia fija, brackets metálicos o de porcelana

    En estos casos se hace más complicado el poder cepillarse los dientes adecuadamente y existe más riesgo de que se acumule placa bacteriana. Por ello, además del cepillado habitual después de cada comida, es necesario prestar mayor atención a la zona interproximal. La utilización de cepillos especiales removerá los restos de comida de las zonas de difícil acceso y ayudará a mantener unas encías sanas.

    El tipo de cepillo más adecuado tiene un cabezal normal y filamentos suaves y medios con forma de V que permite alcanzar correctamente los alrededores y la superficie de los brackets.

    Los pacientes que llevan ortodoncia fija tienen más probabilidad de padecer caries, gingivitis o halitosis. Por ello, también es imprescindible el uso de un colutorio que complemente el cepillado dental.  

    Ortodoncia removible

    Una de las principales ventajas de este tipo de ortodoncia es, sin duda, que puede retirarse para comer y realizar la rutina de higiene oral. Este hecho hace posible llevar a cabo un cepillado normal y el uso de otros utensilios de limpieza bucal como el hilo dental.

    Sin embargo, hay que tener en cuenta otro aspecto muy importante: la higiene del aparato. Una vez al día se debe introducir durante, al menos, 15 minutos en un recipiente con suficiente cantidad de agua para cubrirlo y sumergirlo con un desinfectante especial que evite la formación de biofilm sin dañarlo.

    Te recomendamos seguir las instrucciones dadas en cada caso y visitar a tu dentista de forma periódica para garantizar la protección de tus dientes y encías. Si tienes alguna duda, en nuestra clínica estaremos encantados de ayudarte y resolver cualquier problema bucodental que tengas.

     

    El cepillo de dientes es una herramienta indispensable en la rutina de higiene bucodental. Sin embargo, no basta con enjuagarlo con agua cada día después de usarlo, ya que se van acumulando residuos y bacterias que pueden llegar a la boca.

    Por este motivo, es importante conocer cuál es la forma correcta de limpiar y desinfectar el cepillo de dientes. En la Clínica Dental Dra. Cachero, tu consulta en Avilés, queremos darte cinco trucos y consejos para mantenerlo en el mejor estado posible.

    Consejos para mantener tu cepillo de dientes limpio

    1.El entorno en que se encuentra habitualmente es el cuarto de baño. Esta zona suele ser una parte de la casa húmeda, por lo que hay que prestar especial atención al sitio en el que lo depositamos y eliminar las posibles bacterias que pueda haber.

    2.Otro truco es diluir un poco de vinagre en un vaso con agua caliente. Esto ayuda a matar las bacterias presentes en el cepillo de dientes y eliminar el sarro. Lo dejamos reposar durante dos horas y, por último, lo volvemos a limpiar con agua fría.

    3.También es importante renovar esta herramienta de higiene oral cada tres meses. El uso excesivo provoca que la pasta dental y los restos de alimentos se vayan acumulando entre las cerdas y su funcionalidad vaya disminuyendo con el paso del tiempo.

    4.El bicarbonato de sodio es una sustancia útil para desinfectar. Por ello, crea una disolución de dos cucharadas de bicarbonato y agua y déjalo tu cepillo reposar durante un tiempo. Luego puedes seguir el mismo proceso que con la mezcla de vinagre.

    5.El enjuague bucal es otra herramienta esencial en el cuidado diario de nuestra dentición, pero lo sorprendente es que también puede ayudarnos a limpiar el cepillo. Su acción permite eliminar las bacterias y toda la suciedad que se haya acumulado. Enjuagarlo con el colutorio durante una hora sería otra de las soluciones.

    Desde la Clínica Dental Dra. Cachero te animamos a limpiar con frecuencia tu cepillo de dientes, ya que, como hemos mencionado anteriormente, es uno de los elementos más importantes para mantener una salud bucodental adecuada, ¡y es indispensable que se encuentre en buen estado!  

    Es fundamental que la higiene bucodental forme parte de tu rutina diaria para mantener unas encías y dientes saludables y evitar enfermedades o complicaciones en tu salud. La base de una buena higiene dental es el cepilllado de dientes, al menos, tres veces el día.

    Sin embargo, esta práctica se pude complementar con el uso de otros elementos de limpieza oral como el hilo dental, el enjuague bucal y el irrigador. Respecto al funcionamiento de este último surgen muchas dudas. Por ello, desde Clínica Dental Doctora Cachero queremos explicarte como funciona y en qué consiste exactamente.

    ¿Qué es un irrigador bucal?

    Un irrigador oral es un aparato adecuado para la limpieza oral complementaria que elimina la placa bacteriana y los restos de comida que se acumulan en zonas de la boca donde el cepillo no llega, como la zona interproximal.

    Este instrumento está especialmente recomendado para pacientes que llevan ortodoncia, puesto que permite eliminar con más facilidad la placa bacteriana que queda entre los dientes y los restos de alimentos adheridos en los aparatos.

    ¿Cómo funciona?

    El irrigador dental limpia y elimina eficazmente las zonas de más difícil acceso aplicando un chorro de agua a presión sobre los dientes y las encías.

    Hay que tener en cuenta que esta técnica de higiene oral en ningún caso sustituye al cepillado, si no que lo complementa con el objetivo de conseguir una mejor limpieza bucal. Es una manera fácil y eficaz de limpiar los dientes, ya que el agua a presión llega a todos los espacios de la boca.

    Para que su uso sea del todo eficiente, es fundamental llevar acabo los siguientes pasos:

    1.Limpiar bien la boca con el cepillo de dientes y el hilo dental antes de usar el irrigador.

    2.Rellenar el depósito con agua y colocar la boquilla.

    3.Ajustar el control de presión. Es preferible comenzar a baja presión e ir regulando durante el proceso.

    4.Introducir el irrigador en la boca. Sobre las encías.

    5.Encender el aparato y direccionar el chorro de agua a lo largo de las encías y entre los dientes. Es conveniente cerrar los labios alrededor de la boquilla para evitar que el agua salga disparada.

    6.Para finalizar, hay que retirar la boquilla y vaciar el agua que pueda quedar en el depósito, secando ambas piezas antes de guardarlo.