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    Cómo afecta el cloro a nuestra salud dental

    Estamos en verano, y es época de disfrutar de la piscina. Para ayudar a matener el pH, las piscinas son tratadas con cloro. Cuando el nivel de cloro y el pH de las piscinas no están bien equilibrados los dientes del nadador pueden estar expuestos a niveles de acidez excesiva, lo que puede causar manchas en los dientes y erosión dental. No obstante, no debemos alarmarnos ya que la exposición que solemos tener al cloro de la piscina no es la suficiente como para nuestro esmalte dental se vea afectado. Sin embargo, si eres nadador profesional o practicas la natación en una piscina con regularidad consúltanos y te ayudaremos a proteger tu boca.

    Hay muchas enfermedades sistémicas, que son especialmente frecuentes en los ancianos (como la diabetes o determinados trastornos cardiovasculares), que de manera directa o indirecta influyen en la salud bucodental: bien porque lesionen la boca o porque incrementen trastornos ocasionados por la mayor acumulación de placa bacteriana.

    Pero, además, algunas enfermedades bucales (como la periodontitis) comparten las mismas causas. «La prevención y tratamiento precoz de los problemas de la encía, ayuda a conseguir en la edad adulta una mejor calidad de vida», destaca Lorenzo de Arriba de la Fuente, Profesor de la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

    La boca también envejece.

    Los cambios que se producen a lo largo de los años en las estructuras orales se adaptan a las variaciones propias que induce la edad, por lo que en muchas ocasiones no deben ser considerados como trastornos o enfermedades. Los trastornos fisiológicos se producen en el esmalte, desgaste, diente más amarillo y menos transparente, grietas y fisuras; cemento; dentina, disminución de la sensibilidad y de la permeabilidad de los dientes, y pulpa. disminuye el volumen pulpar y se reduce la vascularización, lo que convierte a la pulpa en una estructura más vulnerable y a la vez menos sensible a los estímulos externos.  La pérdida de tejido dentario no provocada por caries es uno de los problemas que aumentan su prevalencia en la vejez, señalan los expertos, debido a la mayor conservación de los dientes en los mayores. Son problemas difíciles de tratar y de diagnosticar. Son frecuentes problemas tales como la atricción (o desgaste dental por el contacto de diente contra diente), la abrasión (o desgaste por la fricción de un cuerpo externo, como un cepillado excesivo), o la erosión dental (debida a factores como la ingesta de bebidas ácidas , los vómitos frecuentes o el reflujo gástrico).

    ¿Y qué más cambios se producen en la boca?

    Además de estos cambios aparecen otros menos habituales: dificultad para masticar, la mucosa bucal pierde elasticidad y los tejidos se adelgazan, pérdida del sentido del gusto y el olfato en portadores de prótesis con mala higiene oral, alteraciones en la saliva, lo que puede desencadenar sensación subjetiva de sequedad de boca (xerostomía), que en muchos casos se debe a una patología sistémica o al uso de ciertas medicaciones. Según Andrés Blanco, Prof. Titular de Medicina Oral y Responsable de Gerodontología de la Universidad de Santiago de Compostela, «la higiene, el cepillado tras las comidas (incluidas las prótesis), los autocuidados y la prevención son fundamentales también en los mayores». Básicamente, el tratamiento odontológico en pacientes mayores no difiere, en esencia, del que se lleva a cabo en otros pacientes de cualquier edad. Salvo tener en cuenta algunas recomendaciones básicas de sentido común, el abordaje de las enfermedades es idéntico, aunque hay que tener en cuenta que «las enfermedades crónicas, la polimedicación y la posibilidad de trastornos neurodegenerativos condicionan el tratamiento dental», apunta Gerardo Gómez-Moreno, Director del Máster de Periodoncia e Implantes de la Universidad de Granada.

    Fuente: Diario ABC

    Si estás embarazada, te aconsejamos que pidas una revisión con tu dentista, preferiblemente durante el cuarto y el sexto mes de gestación, para comprobar que tu salud dental está en orden y prevenir la aparición de posibles problemas bucales. Durante el embarazo se experimentan cambios tanto a nivel fisiológico como de alimentación y es muy importante cuidar la salud bucal para evitar un decaimiento de la misma.

    Tras la llegada del bebé se debe cuidar  la higiene bucal tanto de la madre como del niño, ya que existe un riesgo muy elevado de transmitir las bacterias a través de la saliva, con hábitos  arraigados, pero no recomdendables,  como el de utilizar la cuchara del bebé para probar la comida.