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    Bebida

    Numerosos estudios indican que el consumo de alcohol está asociado con problemas de irritación de las encías, la lengua y los tejidos orales. La periodontitis es una enfermedad crónica muy común que afecta a un gran número de personas. Es una infección bacteriana que provoca la destrucción de las estructuras que soportan los dientes y que, si no se trata a tiempo, dará lugar a la pérdida de dientes.

    El alcohol afecta los mecanismos de defensa inmunológicos primarios del cuerpo para combatir infecciones. Debido a esto, se puede producir un sobrecrecimiento bacteriano y una mayor penetración en los tejidos gingivales. El consumo excesivo de alcohol (más de 5 unidades por semana) aumenta el riesgo de sufrir enfermedades periodontales. El alcohol causa deshidratación de la boca, por lo que las bacterias no son eliminadas por la saliva, y la formación de placa se produce con mayor rapidez.

    La periodontitis, comúnmente llamada piorrea, afecta a las encías y dientes que, habiendo perdido su soporte de hueso parcialmente, se encuentran con la encía retraída y cierta movilidad. Es un proceso infeccioso, crónico, de las encías, de larga evolución y que no causa molestias en la mayoría de los casos hasta que no está bastante avanzada. Finalmente, la destrucción de encías y hueso subyacente es tan grande que se termina por perder los dientes, de aquí la importancia de tener un correcta higiene oral porque la prevención es siempre la herramienta más eficaz para combatir las enfermedades de las encías.

    Según el primer estudio de salud bucodental, la periodontitis es más frecuente en hombres con estudios primarios.

     

    La gingivitis, inflamación de las encías, es la etapa inicial de uno de los mayores problemas de la salud bucal: las enfermedades de las encías, y es la más fácil de tratar.  La causa directa de la gingivitis es la placa,  una película suave, pegajosa e incolora de bacterias que se forma constantemente sobre los dientes y encías. Si la placa no es eliminada por el cepillado diario y el uso de la seda dental, produce toxinas que irritan el tejido de las encías, causando gingivitis. En esta etapa temprana de la enfermedad de las encías, el daño puede revertirse, ya que el hueso y el tejido conectivo que sostiene los dientes en su lugar no han sido afectados. Sin embargo, si no se trata, la gingivitis puede transformarse en periodontitis y provocar daños permanentes en los dientes y la mandíbula.

    ¿Cómo sé si tengo gingivitis?

    Un signo clásico de la gingivitis son las encías rojas, hinchadas y sensibles que pueden sangrar cuando se cepillan los dientes. Otro signo es el retroceso de las encías, confiriéndole a los dientes una apariencia alargada. Esta enfermedad de las encías también puede provocar la formación de bolsas entre los dientes y las encías, donde se acumulan la placa y los restos de alimentos. Algunas personas pueden experimentar mal aliento o un mal sabor en la boca, incluso aunque la enfermedad no esté avanzada.

    ¿Cómo puedo prevenir la gingivitis?

    La buena higiene oral es esencial. Las limpiezas profesionales también son extremadamente importantes porque la placa una vez que se endurece y acumula, o se transforma en sarro, sólo puede ser eliminada por un profesional.

    También puedes ayudar a prevenir la gingivitis haciendo lo siguiente:

    • Cepillándote los dientes adecuadamente y utilizando la seda dental para eliminar la placa y controlar el sarro.
    • Llevando una alimentación sana y equilibrada que garantice una nutrición adecuada para la mandíbula y los dientes.
    • Evitando el tabaco.
    • Visitanto al dentista regularmente.