¿Qué son los alineadores invisibles y qué tipos hay?
Casi todas las semanas, algún paciente me pregunta en la consulta si hay alguna forma de corregir la posición de los dientes sin que se note demasiado que hay un tratamiento en marcha. La respuesta, en la mayoría de los casos, pasa por los alineadores invisibles. Quien llega preguntando por ellos suele traer bastante información, casi siempre de internet, y aun así le queda por saber cuántas horas hay que llevarlos, cuánto dura el tratamiento y cómo funcionan de verdad, día a día. Pero antes de recomendarlos conviene explicar bien qué son, en qué se diferencian de otras técnicas que también se anuncian como «discretas», y —sobre todo— en qué situaciones tienen sentido y en cuáles no.
Qué son los alineadores invisibles
Los alineadores invisibles son férulas transparentes, fabricadas a medida a partir de un escáner digital de la boca de cada paciente. Su rasgo distintivo, el que de verdad los define, es que son removibles. Se retiran para comer, para beber cualquier cosa que no sea agua y para la higiene dental, y se colocan de nuevo después. Esa capacidad de quitarlos es precisamente lo que los distingue de cualquier aparato fijo, como los clásicos brackets.
El tratamiento avanza por etapas. Se parece más a subir una escalera peldaño a peldaño que a saltar de un piso a otro. Cada férula se lleva puesta durante una o dos semanas antes de pasar a la siguiente, y en ese tiempo los dientes se van desplazando de forma gradual hacia la posición que se ha planificado previamente.
Quien quiera profundizar en el proceso puede leer también nuestros artículos sobre cuánto dura un tratamiento con alineadores invisibles y sobre las fases del tratamiento con Invisalign, donde entramos en más detalle.
Invisalign es la marca que ha popularizado la técnica, aunque no es la única que trabaja con este mismo principio. Por ejemplo, SureSmile, otra de las marcas de referencia en ortodoncia invisible, puede ser la opción más adecuada en pacientes con necesidades específicas. Aunque muchas clínicas trabajan con una sola marca, nosotros valoramos en cada caso qué marca encaja mejor con cada paciente.
Alineadores, brackets estéticos y ortodoncia lingual
Es habitual que estas tres opciones se mencionen juntas, como si fueran variaciones de lo mismo, pero no lo son. La tabla siguiente resume sus diferencias principales.
| Opción | Cómo es | ¿Se puede quitar? |
|---|---|---|
| Alineadores transparentes | Férulas de plástico transparente fabricadas a medida | Sí, puede retirarlos el propio paciente |
| Brackets estéticos | Brackets fijos de cerámica, zafiro o circonio, del color del diente | No, los coloca y retira el especialista |
| Brackets linguales | Brackets fijos colocados en la cara interna de los dientes | No, los coloca y retira el especialista |
Las tres disimulan la ortodoncia frente a terceros, pero solo los alineadores pueden retirarlos el propio paciente. Los brackets estéticos y los linguales son aparatos fijos —se notan menos que unos brackets metálicos, pero permanecen colocados durante todo el tratamiento, sin que el paciente pueda quitárselos entre revisiones.
Cuando un paciente duda entre alineadores y brackets estéticos, le explico sobre todo una diferencia práctica, y es que con los alineadores se puede comer sin ellos puestos, lo que resulta mucho más cómodo, y el tratamiento se adapta mejor a la vida diaria. Los brackets, aunque sean estéticos, pueden producir rozaduras y, si la higiene no es muy cuidadosa, desmineralizaciones en el esmalte. A cambio, no dependen de la constancia del paciente, y eso los hace preferibles en algunos casos.
Cómo es el tratamiento, día a día
Todo empieza con un escáner digital de la boca. A partir de esa imagen se planifica el movimiento de cada diente y podemos generar una simulación digital en 3D orientativa de cómo quedaría la sonrisa al final del proceso, antes incluso de fabricar el primer alineador.
A partir de ahí, el resultado depende en buena parte del trabajo en equipo entre clínica y paciente. Recomendamos llevar los alineadores puestos 22 horas al día, retirándose solo para comer y para la higiene bucal. Cuando ese tiempo de uso no se cumple, el tratamiento no avanza como debería.
Es normal notar algo de presión o sensibilidad leve durante los primeros días de cada férula nueva, mientras los dientes se van desplazando; esa sensación remite por sí sola en poco tiempo.
Conviene quitárselos antes de tomar café, té, vino o cualquier bebida con color, porque pueden afectar a su transparencia. Tampoco es buena idea fumar con ellos puestos, y se limpian con cepillo y agua, nunca con pasta abrasiva ni con agua demasiado caliente, antes de volver a colocarlos. Son gestos sencillos, pero marcan la diferencia entre unos alineadores que se conservan bien y otros que se deterioran antes de tiempo.
Su uso es habitual en adolescentes que ya tienen la dentición definitiva y en adultos, sin que exista una edad máxima siempre que las encías estén sanas. En edades más tempranas recomendamos una primera revisión de ortodoncia hacia los 6 o 7 años, no para iniciar un tratamiento con alineadores en ese momento, sino para valorar cómo están creciendo los maxilares.
Un alineador en el cajón no mueve ningún diente
Si tuviera que quedarme con una sola diferencia entre un tratamiento que sale bien y otro que se estanca, sería la colaboración del paciente. El tratamiento avanza cuando se llevan puestos las horas indicadas y se siguen las pautas que se dan en cada revisión, y se detiene cuando no es así. No es una particularidad de los alineadores —ocurre con cualquier tratamiento—, pero aquí pesa más, porque la decisión de ponérselos cada día es del propio paciente. Saltarse las horas es saltarse los peldaños de esa escalera que mencionamos antes. La escalera sigue ahí, pero no se sube sola.
¿Se nota si no los llevas puestos?
Sí. Cuando no se cumplen las horas, los alineadores dejan de encajar bien en los dientes y hay que volver a escanear la boca y encargar unos nuevos, con el retraso que eso supone. Un olvido puntual no compromete el tratamiento; lo que sí se nota es la falta de constancia.
Lo que consiguen bien, y lo que no resuelven
La ventaja que más valoran nuestros pacientes es la discreción, seguida de la posibilidad de mantener la higiene bucal sin las limitaciones de unos brackets fijos. Se retiran para cepillarse y usar hilo dental con normalidad. También ayuda poder ver, desde el principio, una previsión de hacia dónde va el tratamiento, y suelen provocar menos molestias agudas que los brackets, al no tener piezas que se despeguen ni alambres que rocen la mucosa.
Pero no son la solución para todos los casos. Hay dos situaciones en las que no son la opción ideal. Una, cuando el paciente no va a poder comprometerse a llevarlos las horas necesarias; otra, en casos muy complejos que exigen grandes movimientos dentarios, donde puede ser preferible otra técnica. Al terminar el tratamiento activo, además, es necesario continuar con retenedores para que el resultado se mantenga en el tiempo (lo explicamos en por qué hay que llevar retenedores dentales tras una ortodoncia [enlace interno — retenedores]), y en algunos casos hace falta colocar pequeños relieves del color del diente, los llamados attachments, para facilitar determinados movimientos. Nada de esto los descalifica; simplemente conviene saberlo antes de empezar.
Nuestra recomendación
Es un tratamiento que recomiendo especialmente a quienes disponen de poco tiempo para ir al dentista, aunque estemos en el centro de Avilés. Las citas son rápidas y sin molestias y, siempre que el paciente colabora, los resultados son muy buenos. Lo recomiendo tanto a adolescentes como a adultos, de cualquier edad, siempre que las encías estén sanas.
Los alineadores invisibles son una alternativa eficaz para un número amplio de pacientes, pero no sustituyen a una valoración individual, y antes de indicar cualquier tratamiento de ortodoncia comprobamos el estado de las encías. Sobre una encía inflamada, no se hace ortodoncia.
Somos, según las reseñas de nuestros pacientes en Google, una de las clínicas mejor valoradas de Avilés.



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