Qué es la periodontitis, la enfermedad de las encías que avanza sin doler
Casi nadie llega a mi consulta diciendo que tiene periodontitis. Llegan porque les sangra la encía al cepillarse desde hace meses, porque notan un diente algo más largo que antes o porque alguien les ha dicho, con cierto apuro, que les huele el aliento. La palabra la ponemos después, cuando miramos debajo de la encía. La gran mayoría de los pacientes no sabe que tiene enfermedad periodontal.
Qué es la periodontitis o piorrea y por qué aparece
La periodontitis, que muchas personas siguen llamando piorrea, es una infección crónica de los tejidos que sujetan el diente. Las bacterias se instalan bajo la encía y van destruyendo, despacio, el ligamento y el hueso. Lo hace casi sin dolor, y ese silencio explica que tantas veces se descubra tarde.
Siempre empieza como una gingivitis. La encía está enrojecida, sangra con facilidad y todavía no se ha perdido hueso. En ese punto todo tiene vuelta atrás con el tratamiento adecuado. Si la inflamación se mantiene, la encía se despega del diente y aparecen las bolsas periodontales, pequeños espacios donde las bacterias quedan fuera del alcance del cepillo. Desde ese momento hablamos de periodontitis, y el hueso que se pierde ya no vuelve por sí solo.
| Gingivitis | Periodontitis | |
|---|---|---|
| Qué se nota | Encía enrojecida que sangra al cepillarse | Sangrado, encías retraídas, mal aliento y, más adelante, dientes que se mueven |
| Pérdida de hueso | No | Sí |
| Tiene vuelta atrás | Sí, con el tratamiento adecuado | Se detiene, pero el hueso perdido no vuelve por sí solo |
| Cómo se trata | Higiene profesional y cuidado en casa | Tratamiento periodontal y mantenimiento de por vida |
El origen está en la placa bacteriana, esa película pegajosa que se forma sobre los dientes a las pocas horas de cepillarlos. Cuando no se retira, se endurece en forma de sarro y las bacterias que viven en ella colonizan el espacio entre el diente y la encía. Pero lo que destruye el hueso no son tanto las bacterias como la inflamación con la que el cuerpo responde a ellas. Quédate con esa idea, porque explica casi todo lo que viene después.
Explica, por ejemplo, que dos personas con la misma higiene evolucionen de forma distinta. Influyen la predisposición genética, una diabetes mal controlada, el estrés y, por encima de todo lo que se puede cambiar, el tabaco.
Síntomas de la periodontitis y cómo se diagnostica
Una encía sana no sangra. El sangrado al cepillarse es el primer aviso y también el que más se da por normal. Después llegan las encías retraídas, el mal aliento que no cede con nada, la sensibilidad al frío y, ya en fases avanzadas, los dientes que se mueven o se separan.
El tabaco complica el cuadro. A quien fuma puede no sangrarle la encía aunque esté enferma, porque llega menos riego sanguíneo a la boca. El fumador con periodontitis no suele tener la menor idea de que la tiene.
Por eso los síntomas orientan, pero no bastan. El diagnóstico se hace con una exploración en la que medimos la profundidad de las bolsas con una sonda milimetrada y con radiografías que muestran cuánto hueso queda. Muchas veces la sospecha surge sin que nadie la busque, cuando el paciente viene a hacerse una limpieza dental.
Etapas de la periodontitis, de leve a avanzada
La enfermedad periodontal no se presenta igual en todos los pacientes. En una periodontitis leve se ha perdido poco hueso y las bolsas son poco profundas. En una moderada la pérdida es mayor, aunque los dientes siguen firmes. En una periodontitis avanzada las bolsas son profundas, algunos dientes se mueven y existe un riesgo real de perderlos.
Cuanto antes se detecta, más sencillo es el tratamiento y más hueso se conserva.
La periodontitis no se cura, pero se controla
Lo que más me preguntan es si la periodontitis se cura. La respuesta honesta es que no tiene cura, pero sí tratamiento. El hueso que se ha perdido no se recupera, salvo en zonas muy concretas y con técnicas regenerativas. Lo que sí se consigue es detener la enfermedad.
Detenerla no significa olvidarse de ella. Las formas más agresivas avanzan a brotes, con épocas en las que la enfermedad está inactiva y otras en las que la encía se inflama y el hueso vuelve a perderse. Un brote puede desencadenarlo algo tan cotidiano como un cambio hormonal o una temporada de estrés. Vigilar esa inflamación a tiempo es lo que evita perder más hueso.
La periodontitis no es contagiosa, aunque sus bacterias sí se transmiten
La periodontitis no es contagiosa en el sentido en que lo es una gripe. Las bacterias que la provocan sí se transmiten por la saliva entre quienes conviven, y dentro de una misma familia suele circular el mismo tipo. Que acaben causando enfermedad depende de cada boca y de los factores de riesgo de cada persona. Cuando encuentro bacterias muy agresivas, recomiendo que la pareja y el resto de la familia también se revisen y, si hace falta, se traten.
Tratamiento de la periodontitis, paso a paso
El primer paso casi nunca es una cirugía. Empezamos por limpiar la raíz del diente bajo la encía, con anestesia local, para retirar el sarro y las bacterias de las bolsas. Antes se hablaba de curetajes o de raspado y alisado radicular. Hoy, en muchos casos, lo hacemos con una técnica ultrasónica, mucho menos incómoda para el paciente, y suele bastar con una o dos sesiones.
Al mes volvemos a medir. Si quedan bolsas profundas, la cirugía periodontal permite llegar a donde no llegó la primera fase y, cuando el caso lo permite, regenerar hueso.
Después empieza la parte que decide el resultado a largo plazo, que son los mantenimientos. Por norma general son cada tres o cuatro meses, y cada seis en algunos pacientes. Hay que seguirlos a rajatabla, porque es en esas visitas donde detectamos y frenamos las fases activas.
Sobre los remedios naturales prefiero ser clara. Un enjuague o una infusión pueden aliviar el sangrado unos días, pero nada de lo que se hace en casa elimina el sarro que está bajo la encía.
Cuándo se puede salvar un diente con periodontitis
Los dientes se mueven porque han perdido parte del hueso que los sujetaba. Sin tratamiento esa pérdida continúa, los dientes se separan, cuesta masticar y al final se caen o hay que extraerlos.
Aun así, un diente de pronóstico dudoso no se extrae de entrada. Primero hacemos el tratamiento periodontal, a veces combinado con una endodoncia, y esperamos a ver cómo responde. Solo cuando el pronóstico es imposible desde el principio hay que extraerlo directamente.
En ese caso tratamos antes la enfermedad. Colocar un implante en una boca con la infección activa lo expone a una periimplantitis, que viene a ser el mismo problema alrededor del implante.
Cómo prevenir la periodontitis
La prevención no tiene misterio, pero exige constancia. Cepillado dos veces al día, limpieza entre los dientes con hilo o cepillos interdentales y una revisión periódica en la que podamos ver la encía antes de que dé problemas. Si fumas, dejarlo es lo que más puede hacer por tus encías.
Si la encía te sangra desde hace semanas, notas algún diente móvil o te han propuesto una extracción y quieres una segunda opinión, lo razonable es mirarlo pronto. La periodontitis la trata el dentista con formación en periodoncia, a quien se suele llamar periodoncista. En nuestra unidad de periodoncia en Avilés hacemos la exploración y las radiografías en la primera visita y te explicamos las opciones antes de decidir nada.



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